A casi dos meses de la firma del famoso Pacto del teletrabajo entre la Administración y algunos sindicatos, y con las cifras de la pandemia disparadas, su implementación es mínima.

🔴El Pacto, rubricado por otros sindicatos presentes en la Mesa General de Negociación el 14 de septiembre pasado, y posteriormente en Mesa Sectorial y Comisión de Convenio, no fue suscrito por CCOO en ninguno de esos ámbitos, por considerarlo absolutamente insuficiente.

Han transcurrido casi dos meses desde entonces, período en el que la Junta de Andalucía ha estado demorando sine díe su puesta en marcha.

Hasta ahora se constata que su implementación es mínima, además de muy irregular. La Administración ha ido metiendo en un cajón todas las solicitudes que el personal presentó desde el primer momento para acogerse a ese raquítico 20% de jornada semanal no presencial ofertado (y abrazado con alborozo por otros sindicatos), “esperando instrucciones”.

Desde el primer momento se advirtió la actitud restrictiva por parte de la Junta de Andalucía, y la intención de que el teletrabajo, siquiera al 20% de jornada semanal, fuese algo excepcional, no habitual. Entre el tiempo transcurrido, las condiciones impuestas (por ejemplo, el que la autorización dependa finalmente de las jefaturas de servicio), las advertencias del tipo “es que hay mucho trabajo por hacer en los centros…”, o “que sepáis que hay que trabajar de 8:00 a 15: 00 h”, además de las limitaciones debidas a la falta de equipos informáticos, ya nos hemos hecho a la idea de cuál es la intención, y el concepto de teletrabajo, que tiene esta Administración.

Esa concepción restrictiva y recelosa parece obedecer a la idea de que el personal lo que persigue al solicitar teletrabajar es escaquearse, y escapar al control de la empresa.

Por otro lado, es cierto que la organización de este nuevo tipo de modalidad de prestación del trabajo requiere dedicar un extra de tiempo, esfuerzos y recursos a su planificación y control por parte de la dirección de los centros.

Pero nos parece incuestionable que durante el período de confinamiento al que dio lugar el estado de Alarma decretado el pasado 14 de marzo, tras unas semanas de desconcierto, se pudieron habilitar los medios necesarios para desarrollar el teletrabajo de manera muy satisfactoria, salvo en casos puntuales, que, tras este tiempo de aprendizaje, son totalmente subsanables. Con una adecuada planificación, con la coordinación necesaria y con el oportuno control, el teletrabajo brinda la posibilidad de ejecutar correctamente las tareas, a veces de manera incluso más productiva, eficaz y eficiente que desde la rígida presencialidad.

Pero ese, con ser muy importante, no es en estos momentos críticos de incidencia de la pandemia, el motivo fundamental para implementar de manera seria el trabajo a distancia en la Junta de Andalucía.

Cuando desde muchas instancias, incluso desde la Junta de Andalucía, nos conminan a quedarnos en casa para protegernos y proteger a los demás, cuando sabemos que a menos movilidad, menos contagios, y cuando por desgracia cada día conocemos casos de infecciones de compañeros y compañeras muy cercanos… la Junta nos dice que sigamos acudiendo a nuestros puestos de manera presencial.

En la reunión de la Mesa General de Negociación celebrada el pasado día 9 de noviembre, a la que CCOO quiso llevar el asunto de la insuficiencia del Pacto firmado, la Administración, abrumada por los datos de incidencia de la pandemia, ha cedido mínimamente, y debido a la situación de emergencia sanitaria en la provincia de Granada, ha propuesto la aplicación del apartado quinto del citado Pacto de la Mesa General. En este sentido, se ha determinado que la regla general para esta provincia consiste en la realización de la actividad laboral en la modalidad no presencial.

Esta concesión, pese a ser positiva, ya está dando lugar a conflictos de interpretación entre los centros directivos acerca del porcentaje de teletrabajo que se puede “conceder”.

En suma, tras casi dos meses de Pacto, la sensación general que percibimos es que la Junta de Andalucía nos toma el pelo (al personal de la Junta de Andalucía, pero también y especialmente a los sindicatos firmantes de ese Acuerdo) demorando sin motivo la puesta en marcha al menos de ese 20% semanal de teletrabajo.

Todo ello no hace sino reafirmarnos en la idea de que el pacto firmado en su momento por otros sindicatos resulta absolutamente insuficiente y está limitando la protección de la salud tanto del personal empleado público como de las personas usuarias de los centros de trabajo de la Junta de Andalucía, exponiendo a riesgos innecesarios a dicho personal.

📝A continuación hemos recopilado algunas informaciones y referencias sobre el proceso seguido hasta ahora por la Junta de Andalucía, y por CCOO, en este asunto:


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